Posteado por: museodegrandesnovedades | agosto 15, 2012

Asume carapintada como segundo en seguridad de Nación con buenas relaciones con los jefes de la metropolitana

Oscar Berni: El señor de la seguridad

El médico y militar Oscar Berni es el flamante secretario de Seguridad de la Nación. Hombre de confianza de Alicia Kirchner y de buena relación con la Policía Federal.

El viernes 9 de marzo juró como nuevo secretario de Seguridad de la Nación el exsenador provincial por el Frente para la Victoria (FpV) Oscar Berni. 
El nuevo cargo de Berni no es nada menor, ya que se trata del segundo lugar en el Ministerio de Seguridad que dirige Nilda Garré. 
La llegada de Berni a la función pública contó con un aval clave, el de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, líder de la corriente interna K bautizada como La Kolina y madrina política del funcionario, ya que Berni fue subsecretario de Abordaje Territorial de Desarrollo Social.
 “La seguridad es un tema que nos preocupa a todos los argentinos, a la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y a los ministros. Los conflictos no se negocian. Lo que sí se hace es hablar, se trata de llegar a un mayor entendimiento”, dijo el flamante funcionario.
“No creemos en la negociación de los conflictos, no es nuestro eje de trabajo. Mi promesa es trabajar para que los índices de criminalidad sigan bajando como hasta ahora”, manifestó Berni en su discurso de asunción al hacer mención a los que serán sus lineamientos de trabajo. 
Es un hombre con inmejorables contactos en la Policía Federal (PFA) y el Ejército. Hay que aclarar que Berni es teniente coronel en licencia dentro de la fuerza, lo que hace indicar que las purgas en la Federal se detendrán y de ahora en más él será el encargado de la relación con los jerarcas. Esto también influirá en la Policía Metropolitana (PM), ya que tanto el uno como el dos de esa institución son dos exfederales –Horacio Giménez y Ricardo Pedace–, con quienes Berni trabaría buenas relaciones.
El pasado militar de Berni es algo que el ala más progresista de los K le critican. Y en especial el dato que asegura que el funcionario estuvo en las unidades carapintadas del sur que se sublevaron en la Semana Santa de 1987 contra el gobierno de Raúl Alfonsín. El propio Aldo Rico, jefe de la rebelión, aseveró que Berni “era médico, lo que no lo invalidaba para ser un combatiente”.
El cambio oficial de estrategia que el kirchnerismo le imprimió al área de seguridad con la llegada de Berni se ve con toda claridad al mencionar que reemplazó nada menos que a la fiscal Cristina Caamaño, quien trabajó en la investigación del crimen del militante del Partido Obrero (PO) Mariano Ferreyra y apuntó todos sus cañones a la supuesta área liberada de la Federal, lo que permitió que la patota de la Unión Ferroviaria se manejara con total libertad. 
“La relación de Caamaño con los hombres que maneja el jefe de la Federal, el comisario general Enrique Rubén Capdevila, era muy mala, y los más pesados de la institución querían su cabeza. Algo que finalmente sucedió, ya que con la llegada de Berni la situación es totalmente distinta. Para que la salida de Caamaño no fuera tan traumática la disfrazaron anunciando que pasaría a un nuevo departamento dentro del Ministerio y que de ninguna manera quedaba afuera.  
Pero con esos antecedentes, la llegada de Berni no solo molestó a Garré sino que también enfureció a varios funcionarios de menor jerarquía ministerial. El dato clave que posibilitó el desembarco de Berni en el Ministerio fue el escándalo mediático del Proyecto X, que incriminó al director nacional de Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad, Gustavo Sibilla, quien debió abandonar su cargo las primeras semanas de marzo. Sibilla llegó a ser el dos de Garré cuando esta era ministra de Defensa de la Nación y, al mismo tiempo, era el director nacional de Inteligencia Estratégica Militar. 
Cuando el funcionario se mudó de ministerio tejió un puente entre Seguridad y Defensa. En síntesis, el Proyecto integraba el software utilizado por la Gendarmería para almacenar datos de las tareas de inteligencia que hacían sus espías sobre “activistas” sociales.
El descubrimiento del Proyecto X debilitó políticamente a Garré dentro del Gabinete nacional y esto fue lo que produjo la llegada de Berni. A eso se sumaron las demoras en la implementación del Plan Buenos Aires Ciudad Segura, anunciado hace seis meses y a ciertas medidas que se tomaron en el Ministerio sin ningún tipo de consulta al poder político, esto es, a la presidenta Cristina Fernández, lo que influyó en el momento de decidir la reestructuración del Ministerio. 
“El jueves anterior a la asunción del exsenador bonaerense se le ordenó a los empleados de menores rangos que debían borrar los archivos más sensibles de sus computadoras y romper los documentos en papel”, aseguró un hombre que trabaja en el edificio de Gelly Obes. 
“El nombramiento de Berni representa un duro golpe para las políticas que se estaba llevando a cabo Gustavo Palmieri, un político que, entre otras medidas, como subsecretario de Gestión y Bienestar del Personal de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, ha creado el Cuerpo dePolicía de Prevención Vecinal para trabajar en las villas de emergencia con el fin de prevenir el delito y otorgarles a sus habitantes la presencia de personal policial que hoy no entran a esos barrios.

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