Posteado por: museodegrandesnovedades | noviembre 29, 2011

Femicidios y la presencia afortunada de la brigada de género de la policía metropolitana

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-182082-2011-11-26.html

Los vestidos que ellas ya no usarán

Frente al Obelisco, ropa femenina manchada de sangre o chamuscada simbolizaba a las víctimas fatales del machismo. Un grupo vestía de luto: lo integraban, entre otros, dos jueces federales. “La violencia contra las mujeres siempre mata” fue la consigna.

Walter Forcato, un operador social que trabaja en la zona de Retiro con jóvenes en situación de calle, llevaba en su cartel el recuerdo de Gloria, de 39 años, asesinada en Catamarca. También, como las y los demás manifestantes, una remera negra en señal de luto por los femicidios que se registran en la Argentina, la expresión más extrema de la violencia machista. En letras blancas la remera advertía: “La violencia contra las mujeres siempre mata”. Walter participó ayer en el Obelisco de la “marcha de las perchas”, una de las diversas actividades que tuvieron lugar en la Ciudad –y en el resto del país– en el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres. En las perchas llevaban ropas –pantalones, blusas, polleras–, algunas con manchas rojas, otras chamuscadas por el fuego, otras rasgadas, que ya no podrán usar las víctimas de la violencia de género, una forma de llamar a la reflexión sobre el impacto que tiene este flagelo social. Cada percha tenía el nombre de una de las 260 víctimas de femicidio en 2010.

En general, suelen ser escasos –si los hay– los varones en las marchas contra la violencia machista. Esta vez, la presencia masculina sorprendió. Algunos, más conocidos, como los jueces federales Carlos Rozanski y Raúl Torres, que tienen en sus manos causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. “Es una forma de reafirmar un compromiso ético con el paradigma actual de respeto por los derechos humanos, en un tema como el de la violencia de género que causa tanto dolor”, señaló Rozanski, bajo el implacable sol de la media mañana de ayer. También estuvo la Brigada de Género de la Policía Metropolitana y algunos de sus agentes, varones, se sumaron a la manifestación. “Es importante que cada vez más varones nos involucremos para concientizar sobre los alcances de la violencia contra las mujeres”, comentó Walter, el del cartel con el recuerdo de Gloria. La marcha de las perchas fue convocada por una decena de organizaciones que brindan asistencia a mujeres, niños y niñas, maltratados, entre ellas Enlaces Territoriales para la Equidad de Género, la Red de Prevención de la Violencia Familiar, la Asociación Civil Nuestras Manos y la Asociación Pablo Bessón. Esta última tiene grupos para varones victimarios que quieren dejar la violencia machista y trabajan fundamentalmente con gente derivada de iglesias evangélicas y católicas.

¿Es posible que un hombre violento con su esposa deje de serlo? –le preguntó este diario.

Sí, si empiezan a reconocer algunas de sus conductas violentas –respondió Carmen Gutiérrez, con la remera negra y una percha con un jogging con quemaduras, con el nombre de Catherine, una mujer asesinada el año pasado, cuando tenía 36 años. En 2010 tuvieron en el grupo 25 varones violentos, contó. Este año hay doce. Uno solo llegó por su propia voluntad; los demás, enviados por las iglesias. Algunos siguen casados, otros están separados, explicó.

¿Les dan el alta?

No, porque no es una enfermedad. Tienen que desaprender las conductas violentas. Hacemos un proceso socioeducativo.

En cada corte de semáforo, en los alrededores del Obelisco, los y las manifestantes repartían folletos y mostraban sus perchas y algunos carteles más grandes que buscaban concientizar a los automovilistas y que decían: “Ellas no podrán usar esta ropa nunca más” y “La violencia hacia las mujeres siempre mata”. “Queremos visibilizar los femicidios como etapa final de la violencia de género. Pero tenemos que llegar antes”, señaló Esther Mancera, de Enlaces.

Lucía, 21 años, Tucumán. Noelia, 22 años, Buenos Aires. Gabriela, 16 años, Chaco. Viviana, 70 años, Buenos Aires. Johana, 20 años, Santa Cruz… La lista reunía 260 nombres. Uno por cada una de las víctimas de femicidio de 2010. Como parte de las actividades, el actor Fernando Alvarez interpretó escenas de violencia de género, para ayudar a las y los transeúntes a identificar los distintos tipos de violencia. “Hay que hacer visible a los chicos y chicas muertos como consecuencia de la violencia machista y también sobre los daños que sufren por ser testigos de esa violencia en sus casas”, apuntó Lourdes Molina, psicóloga, especializada en maltrato infanto-juventil, de la organización Nuestras Manos.

Después de la marcha de las perchas, las rejas que rodean el Obelisco quedaron envueltas en una larga tela roja, donde también se escribieron los nombres de cada una de las víctimas de femicidio de 2010: fue parte de otra actividad de la jornada, llamada “Ríos de sangre”. Por la tarde, frente al Congreso, otra movilización denunció la violencia machista.

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