Posteado por: museodegrandesnovedades | junio 23, 2011

Militarizar las barriadas pobres no soluciona el problema de seguridad

Que desde el ministerio de seguridad, el estado nacional, de una vez por toda tenga un informe sobre la convivencia entre la policía federal y el delito nos parece bien.

Esperamos que las decisiones que se tomen no sean nuevamente la del desplazamiento de algunos efectivos policiales sin denuncia penal sino que se presenten en la justicia todas las pruebas necesarias para que esos efectivos sean condenados legalmente.

Ese sería un gran paso para que los “buenos” policías, no corruptos ni involucrados en los delitos (que la institución ampara) dejen de cometer los delitos de complicidad, encubrimiento, ni los de incumplimiento de los deberes de funcionario público al no denunciar a los “malos” policías.

De no ser así, el estado nacional, nuevamente estaría protegiendo a delincuentes y los habilitaría para ingresar en la policía metropolitana.

Nos parece bien, que se limpie de los poli-narcos y poli-chorros antes del definitivo traspaso de las fuerzas policiales a la ciudad. Hacer el traspaso antes de resolver la delincuencia organizada en la policía federal implica la pérdida económica de los políticos y funcionarios del gobierno nacional y la ganancia económica de los políticos y funcionarios del gobierno de la ciudad.

Ahora, no nos parece la solución, de ninguna manera, lograr eso mediante la militarización (ya que la gendarmería se define como una fuerza de seguridad de naturaleza militar) de los barrios pobres de la ciudad.

Por varios motivos: la gendarmería no es una fuerza limpia de toda mancha, no más recordar el ingreso (y el egreso) de droga al país, la participación como fuerza represiva como lo hicieron en el puente Pueyrredón hace 9 años que culminó con Darío Santillán y Maximiliano Kosteki asesinados y cientos de militantes populares jóvenes (que ya existían antes del 2003) heridos de bala, o las diversas denuncias que reciben los organismos de derechos humanos (que ya existían antes del 2003) sobre violencia por parte de gendarmes a los pibes de los barrios humildes.

Nada hace que la salida de una fuerza y el ingreso de otra en “zonas conflictivas” solucione los negociados entre las fuerzas de seguridad y los punteros (políticos, del tráfico de armas, del tráfico de drogas y del tráfico de personas)

El ingreso de 1.000 agentes de seguridad nuevos en esas comunas no hacen que se resuelva la conflictividad social.

Esperamos que el Plan Nacional de Participación Comunitaria en Seguridad sea la vía para controlar a los funcionarios policiales, prefectos y gendarmes y no solo una idea que suene linda pero que no lleve a ningún lado.

http://comu8.blogspot.com/2011/06/gendarmes-las-comisarias-y-crisis-en-la.html

La ministra de Seguridad, Nilda Garré, le sacará a la policía federal el control de las jurisdicciones de 8 de las 53 comisarías porteñas.
Puntualmente, las que están ubicadas en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. Donde directamente se les dará el manejo de esas seccionales a la Gendarmería y la Prefectura.
El plan ­que incluye el pase a retiro de la actual cúpula de la Federal y el nombramiento del primer jefe civil en la historia de la fuerza­ entraría en plena vigencia a principios de julio, días antes de las elecciones porteñas. “Estaba previsto para más adelante, pero se decidió adelantarlo”, confió una de las fuentes consultadas.
“No tenemos nada. Es un rumor”, dijo un alto funcionario de la cartera que dirige Garré. Sin embargo, la información fue confirmada por fuentes policiales, de la Ciudad de Buenos Aires y también de Gendarmería. El anuncio, sostienen esos informantes, podría ser el viernes.
Algunos de quienes ayer a la mañana fueron al acto de la jura a la Bandera de los cadetes en la Escuela de Oficiales Juan Angel Pirker (ex Ramón Falcón) aseguraron que, por lo bajo, en la ceremonia no se habló de otra cosa. Y el hecho de que por la escuela no hayan aparecido ni Garré ni su secretaria de Seguridad Operativa, Cristina Caamaño, reforzó los temores de los comisarios más encumbrados.
El encargado de representar al Ejecutivo en la jura fue Gustavo Palmieri, ex abogado del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) y actual subsecretario de Gestión y Bienestar del Personal de las Fuerzas Policiales y de Seguridad. Casualmente, o no, Palmieri (uno de los principales encargados de analizar los legajos que llevaron a las últimas purgas en la fuerza entre fines de 2010 y marzo pasado) es uno de los nombres que suena como el primer jefe civil de la Policía Federal.
Otro nombre mencionado ayer como potencial jefe de la fuerza fue el de Marcelo Saín (ex jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria) pero con menos fuerza, aunque algunas ideas de esta reforma serían suyas.
Ayer se daba por descontada la renuncia de al menos el jefe y el subjefe de la fuerza, los comisarios generales Enrique Rubén Capdevila y Alejandro Di Nizo. Aunque no estaba del todo claro si con ellos se iría toda la cúpula, eso es lo que suele ocurrir en estos casos.

De acuerdo a las fuentes, el nuevo mapa sería el siguiente: Prefectura iría a las seccionales 24a. (La Boca), 32a. (Pompeya/ Barracas /Parque Patricios) y 34a. (Parque Chacabuco/ Boedo), mientras que Gendarmería se ocuparía de la 26a. (Constitución/Barracas), la 28a. (Barracas/Parque Patricios), 36a. (Villa Soldati/ Bajo Flores), 30a. (Barracas) y 52a. (Villa Lugano).
Las zonas elegidas por el recambio son clave, tanto a nivel político como a nivel operativo, ya que muchas de ellas son consideradas muy conflictivas. En jurisdicción de la 36a. y la 34a. está, por ejemplo, la Villa 1.11.14, donde desde hace ya más de una década se instaló un polo del narcotráfico.
Una problemática similar tiene la Villa Zavaleta (jurisdicción de la seccional 32a.). En estas áreas se implementaría, además, puestos fijos, experiencia que ya dio buenos resultados.
Los conflictos son diversos. Recurrentemente, las comisarías 24a. y 26a., de la Boca, se ven involucradas en casos de corrupción ligados a la hinchada de Boca: manejo de los estacionamientos los días de partido y reventa de entradas.
1.000 serían los gendarmes y prefectos desplegados en las seccionales del sur de la Ciudad de Buenos Aires.

http://argenlibre.blogspot.com/2011/06/pizza-por-tinto.html

DESPOBLAR LAS FRONTERAS PARA CUSTODIAR LA METRÓPOLIS
“Es evidente que Cristina tiene una crisis de seguridad. Reducir la custodia de fronteras para custodiar la Ciudad de Buenos Aires supone reconocer que luego de 8 años en el poder, la Policía Federal a su mando es un desastre”, dijo un colaborador de Mauricio Macri.
El jefe y el subjefe de la Policía Federal Argentina, los comisarios generales Enrique Capdevila y Alejandro Di Nizo, presentaron sus renuncias ante la ministra de Seguridad, Nilda Garré, en desacuerdo con un plan oficial que incluye la instalación de la Gendarmería Nacional en las comisarías de la zona sur de la Ciudad.
La metrópolis tendrá así 4 fuerzas de seguridad en simulténao: junto al río, Prefectura Naval Argentina; en algunos barrios de la Ciudad, la Policía Metropolitana; en breve, en otros barrios, la Gendarmería Nacional, y obviamente la Policía Federal Argentina, que es la autoridad original del distrito pero que ha perdido presencia.
El arribo de la Metropolitana fue por un fracaso de la Federal y la decisión de la Casa Rosada de no transferirle la Superintendencia de Seguridad Metropolitana al Gobierno porteño.
Pero la negativa del Ejecutivo Nacional no fue acompañada por una recuperación de la Federal sino todo lo contrario, hubo nuevamente crisis que incluyó la creación del Ministerio de Seguridad de la Nación y una masiva jubilación de jefes policiales.
El paso siguiente fue la creación de Comités de Seguridad en barrios y comunas de la Ciudad, integrados por vecinos, programa en inicio de ejecución.
No obstante, la crisis no cesa y por eso ahora se habla de una mayor participación de Prefectura en la Ciudad y el ingreso de Gendarmería Nacional.
El malestar en la Policía Federal es evidente.
Según informaron fuentes de la fuerza, las dimisiones de los 2 jefes principales fueron rechazadas por la ministro Nilda Garré.
Sin embargo, la ratificación de los jefes no fue confirmada por el Ministerio, que tampoco negó los rumores de que se avanzaría en el postergado plan de una jefatura policial a cargo de civiles y no de uniformados.
Luego, Gendarmería Nacional es una fuerza básicamente para custodia de áreas de frontera. Ya ha sufrido mermas con el destino de efectivos al Gran Buenos Aires. Ahora habrá otra merma para el plan en Ciudad de Buenos Aires. Y las fronteras lucen como un colador en cuanto al narcotráfico, la inmigración ilegal y la trata de personas.
8 años después, el Frente para la Victoria no ha logrado ningún avance, aparentemente, en conceder una mayor eficiencia a la Policía Federal Argentina.
El plan del Gobierno que desencadenó la crisis consistiría en la instalación en las comisarías de la zona sur de la capital federal de agentes de la Gendarmería Nacional para controlar la inseguridad en esa área.
Voceros del Ministerio de Seguridad consultados negaron rotundamente en principio esa especie, luego pidieron tiempo para contestar con más precisión y después directamente no respondieron los llamados o cortaban los teléfonos celulares.
Desde temprano fuentes de la Federal dejaron trascender que las eventuales medidas podían generar malestar e incluso acotar el margen de acción del jefe y el subjefe de la institución.
Además, no se descartaban renuncias en otros sectores de la Federal, como por ejemplo las Superintendencias.
El proyecto del Ministerio de Seguridad contemplaría incorporar a más de 1.000 gendarmes o prefectos en la zona sur de la capital federal para luchar contra la inseguridad en esos sectores y sumarlos a las comisarías de esas jurisdicciones para que trabajen en conjunto con los agentes de la Policía Federal.
Sobre este punto, las fuentes policiales indicaban que la presencia de los gendarmes se ampliaría también a los distintos destacamentos que están a los largo de toda la avenida General Paz, donde por ejemplo suelen realizarse distintos controles vehiculares.
Otra versión indicaba que las comisarías pasarían directamente a manos de la Gendarmería, lo que implicaría un importante cambio en el funcionamiento de la institución.
En ese marco, se barajaba la posibilidad de que en caso de que se confirme la renuncia de los jefes de la fuerza o pases a disponibilidad, la Policía Federal podría quedar a cargo de un personal civil, destinado desde el propio Ministerio de Seguridad. Esta decisión, de concretarse, sería un paso más en la escalada que Garré inició sobre la Federal desde que asumió.
Hace 5 meses Garré realizó cambios históricos en la institución, que incluyó el desplazamiento de todos los superintendentes de la fuerza y de una gran cantidad de jefes de Direcciones Generales, Departamentos, Circunscripciones y Comisarías.
Fuente urgente24

http://usecmagazine.usecnetwork.com/argentina/?p=14163

Retiran a la Federal de las zonas calientes de la droga

Villas/narcotráfico/policías/ corrupción. Ese fue el eje del diagnóstico que llevó a la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, a idear un nuevo plan para sacarle a la Federal el control excluyente de la zona Sur de la Ciudad de Buenos Aires, principalmente en zonas calientes –como la villa 1.11.14, del Bajo Flores– identificadas desde hace años como focos de la venta de drogas, con graves denuncias de connivencia policial incluidas.

Pivoteando entre un refuerzo de seguridad en barrios que según las encuestas no les serán favorables en la próxima elección porteña (que se hará en 17 días) y la necesidad de cortar negocios policiales, Garré busca una cirugía mayor que no habían encarado administraciones anteriores del área de Seguridad durante el kirchnerismo.

Esta incluye la presencia de gendarmes (principalmente) y prefectos en al menos seis comisarías porteñas: 24a. (La Boca), 30a. (Barracas), 32a. (Barracas/ Pompeya/Parque Patricios), 34a. (Parque Chacabuco/Boedo), 36a. (Villa Soldati/ Bajo Flores), y 38a. (Villa Devoto). Ayer algunos sumaban también a la lista a la seccional 46a., con jurisdicción sobre la villa 31 de Retiro.

La movida –un secreto a voces que trascendió masivamente el martes a la noche y aún sigue sin ser confirmada oficialmente por el Gobierno– provocó un tembladeral en la cúpula de la Federal, que casi termina eyectando de la fuerza a los números uno y dos, situación que parece haberse zanjado precariamente, aunque no sin roces. Según dos importantes expertos en temas policiales a los que la ministra llamó varias veces para consultarlos, Garré terminó su investigación sobre lo que estaba ocurriendo en la zona Sur de la Ciudad hace aproximadamente un mes, momento en el que empezó a elaborar la intervención de las seccionales del área y a merodear la idea (ahora postergada ) de poner por primera vez en la historia a un civil al frente de la Federal .

Se pensó en una respuesta de mínima (gendarmes y prefectos a reforzar las jurisdicciones) y una de máxima (reemplazo total de los federales en las comisarías afectadas).

Luego de algunas negociaciones para atenuar la bronca en la Federal, en las últimas horas se hablaba de una “acción conjunta” entre las fuerzas con un protagonismo mucho mayor de Gendarmería en relación a Prefectura.

Las fuentes pusieron el énfasis de la razón de los cambios en el tema narcotráfico. Así sostuvieron que el objetivo de Garré y su equipo es que, en las jurisdicciones de seis comisarías del Sur, la Policía Federal no intervenga en ningún caso de infracción a la ley de drogas.

“De ninguna manera; ni siquiera con divisiones específicas”, detalló una alta fuente según la cual ese tema será encomendado pura y exclusivamente a Gendarmería, respaldada por Garré hace pocos días, cuando en Salta dos gendarmes fueron detenidos transportando casi una tonelada de cocaína.

En cuanto a los problemas de seguridad, sería también Gendarmería (y en menor medida Prefectura) la encargada de la prevención en los barrios afectados por la reforma. En otras palabras, los que recorrerían las calles serían gendarmes y prefectos; no ya policías federales, que verán limitada su participación a hacer los sumarios y la investigación judicial.

No está claro si esto implica que uniformados de distintas fuerzas compartirán un mismo edificio –con la tensión que esto implicaría–, pero el sistema parece inspirarse en un “doble control”, ya que las tareas estarán compartimentadas en sus distintas etapas. “Si un gendarme ve a un ladrón haciendo una salidera lo detiene, pero el que lleva el sumario es el policía”, graficaron las fuentes consultadas, que ayer descartaron el reemplazo total de los federales, como sonaba fuerte el martes.

Sin información oficial, las versiones de los plazos del inicio del plan coincidían en que julio será un mes clave para poner en marcha el nuevo sistema que incluirá 1.200 gendarmes en la Capital (repartidos en las seis comisarías del Sur) y el desplazamiento de unos 1.000 federales de sus antiguos puestos a nuevos destinos dentro del área de Seguridad metropolitana, principalmente en las zonas linderas a la General Paz.

Para algunos, el anuncio se haría el 30 de junio próximo, día en que la Prefectura cumple su aniversario. Justo un día antes de que la Policía Metropolitana, por primera vez desde su creación, desembarque en la zona Sur. Fuente: clarin.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: