Posteado por: museodegrandesnovedades | mayo 4, 2011

Presunción de inocencia, xenofobia y criminalización de la inmigración

http://www.parlamentario.com/noticia-36126.html

Diana Maffía se quejó por la implementación de esos tests y cuestionó su efectividad y difusión.

El día 18 de julio de 2010, un conductor fue interceptado por el Cuerpo de Agentes de Tránsito y Transporte de la Ciudaden la Avenida RafaelObligado y La Pampa. Luegode realizarle un test de alcoholemia que resultara negativo, se le practicó el procedimiento en uso para detectar la presencia de drogas: un examen pupilar. Como el pupilómetro arrojó resultado positivo, se le practicó entonces un examen de saliva; luego de que el primer reactivo fallara, se repitió el examen salival, que resultó positivo indicando la presencia de cocaína.
El conductor fue detenido, su automóvil secuestrado, y la Justicia Contravencional de la Ciudad lo condenó a un día de prisión en suspenso y a la realización de cursos de Seguridad Vial.
Mientras tanto, el 24 de febrero de 2011, la Policía Metropolitana informaba desde su página web del episodio citando textualmente el nombre, apellido y nacionalidad del conductor, a pesar de que el fallo todavía no tenía sentencia firme y fue apelado. Según la misma fuente, es uno de los 39 casos positivos detectados en los controles realizados hasta la fecha.
La diputada Diana Maffía, mediante un trabajo realizado por la Unidad de Seguimiento de Políticas Públicas en Adicciones (USPPA), criticó la manera en que se manejó este caso por “ser sumamente reprochable e indignante la publicidad estigmatizadora que se ha hecho con la situación y la persona del imputado; que a través de numerosos medios de comunicación y en especial en la página oficial de la Metropolitana se ha dado a conocer”.
Al mismo tiempo, cuestionó nuevamente el uso de los test de control vial de drogas en muestras de saliva, ya que Maffía interpreta que “los instrumentos elegidos para las tomas de muestras no tienen valor probatorio en ninguna parte del mundo: ni un pupilómetro ni un reactivo por saliva indican de manera eficaz la presencia o concentración de una sustancia en la sangre”.

La página web oficial de la policía metropolitana publicó el 24 de febrero lo siguiente:

http://www.metropolitana.gov.ar/noticia_59.html

En fallo sin precedentes, la Justicia Contravencional de la Ciudad condenó a automovilista a un día de prisión en suspenso y a realizar cursos de Seguridad Vial.

La justicia Contravencional de la Ciudadcondenó a Israel Luciano Jara Mayorga, peruano de 40 años, a un día de prisión en suspenso y a la realización de cursos de Seguridad Vial por entender que conducía su vehículo bajo los efectos de haber consumido cocaína, según lo detectado por los Agentes de Tránsito de la Ciudad de Buenos Aires el 15 de julio de 2010.
Jara Mayorga llevó el caso a la Justicia Contravencional y ésta, a través de la Jueza Carla Cavaliere,  determinó que “quedó acreditado que el imputado condujo con sus condiciones de manejo disminuidas, generando un peligro cierto para terceras personas”. Asimismo, la jueza consideró que, a diferencia del alcohol, con las drogas no es necesario determinar la cantidad que se consumió, ya que la ley no establece tolerancia.
Respecto de los efectos específicos de la cocaína en la conducción, la jueza manifestó que ésta genera “falta de seguridad, menos prudencia, conducción más agresiva, peor percepción de las señales de tráfico, erróneo cálculo de las distancias, mayor sensibilidad a los deslumbramientos, poca capacidad de concentración y conducción menos precisa y coordinada”
Finalmente, el fallo ratifica la validez de los controles y de los dispositivos utilizados, y establece que “la obligatoriedad de someterse al test no afecta la garantía de prohibición de autoincriminación, por cuanto se toma al sujeto activo como objeto de prueba y no como sujeto, tratándose de una constatación química de la presencia de sustancias distintas del alcohol que disminuyen la capacidad para conducir”
Al enterarse del fallo, el Ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro manifestó que “Esto indica que estamos por el camino correcto  y cuando planteamos la necesidad de controlar el consumo de estupefaciente a conductores lo hicimos a sabiendas del peligro que significa manejar bajo los efectos de las drogas. Los controles no vulneran ninguna garantía, todos los conductores pueden estar tranquilos por eso”.
Jara Mayorga fue uno de los 39 casos positivos de consumo de estupefacientes, que fueron detectados en los controles de los agentes de tránsito hasta el pasado 31 de enero.

Dice el trabajo que puede leerse acá:

La sentencia no se encuentra firme en virtud de que ha sido apelada; afectado de manera grosera el principio de inocencia garantizado por el Bloque Constitucional Nacional así como en el Código Procesal Penal.

El Código Procesal Penal de la Naciónafirma que Artículo 1° – Nadie podrá ser juzgado por otros jueces que los designados de acuerdo con la Constitución y competentes según sus leyes reglamentarias, ni penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso y sustanciado conforme a las disposiciones de esta ley, ni considerado culpable mientras una sentencia firme no desvirtúe la presunción de inocencia de que todo imputado goza, ni perseguido penalmente más de una vez por el mismo hecho.

De esta forma se deja en la claro que para la consecución del debido proceso legal el respeto la presunción de inocencia en un orden de estado de derecho democrático es imprescindible. Pilar totalmente desconocido por la Policía Metropolitana tal como se puede observar en la página web institucional de esta institución. En segundo término, el énfasis y la remarcación constante de su nacionalidad peruana, el cual se enmarca en un metadiscurso xenófobo y criminalizador de la inmigración así como su vinculación directa con el narcotráfico. Como corolario de esta promoción estigmatizadora el imputado es usado como “trofeo de guerra” por la pagina institucional de la Policía Metropolitana para demostrar el supuesto éxito del nuevo control vial de drogas. Basta para comprobar el terrible vejamen y vulneración surtido sobre Israel Jara buscar en internet su nombre y apellido, en donde aparecerá vinculado a las imputaciones mencionadas a lo largo de todo el texto.

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