Posteado por: museodegrandesnovedades | abril 26, 2011

Macri contradictorio en el tema de la seguridad

Mauricio Macri habló al abrir las sesiones ordinarias este año de: “políticas de estado a largo plazo que no se discutan al comienzo de cada gobierno” sin embargo Francisco Silva recuerda a la guardia urbana justo cuando el gobierno de la ciudad tienen una deuda por adicionales con la federal y contrata más guardias de seguridad privados.

http://www.buenosaires.gov.ar/noticias/?modulo=ver&item_id=18731&contenido_id=55371&idioma=es

Apertura de sesiones ordinarias 

Macri sostuvo que Buenos Aires “necesita políticas de Estado de largo plazo que no se discutan al comienzo de cada gobierno”.

http://www.genteba.com.ar/component/content/article/52-varias-politica/44233-borrar-con-el-codo

Borrar con el codo

Por Francisco M. Silva (Secretario de Prensa del Partido de la Ciudad en Acción)

¿Se acuerda de la despreciada, injuriada, descalificada, maltratada, vilipendiada, ultrajada, agraviada y vejada Guardia Urbana?

¡Si, haga memoria! Ese cuerpo de civiles uniformados y desarmados creado por el decreto Nº 2124/05 del entonces jefe de gobierno Aníbal Ibarra. Esos chicos que podían labrar multas de tránsito; intervenir en situaciones de conflicto como factor de prevención y disuasión; que trabajaban en coordinación con las fuerzas de seguridad y otros organismos del Estado argentino, como ser bomberos, Defensa Civil, SAME o Policía Federal; y controlar los espacios verdes y las inmediaciones de establecimientos educativos, llamados senderos o corredores seguros, entre otras funciones.

¿Se acuerda, ahora? ¿No?  Durante la campaña proselitista, aconsejado por vaya a saber qué asesores, Macri prometió eliminar el cuerpo porque “los de la Guardia Urbana no hacían nada, eran unos gorditos vestidos de verde que no pasaba nada” (sic) (La Nación, 23 de marzo de 2010). Y así lo hizo, en su lugar, mediante el decreto Nº 94/08 creó el Cuerpo Agentes de Control de Tránsito y Transporte, cuyas tareas quedaron limitadas únicamente a la confección de multas, actas contravencionales y controles de alcoholemia.

¿Sigue sin recordar? Más de una vez los habrá insultado en público o por lo bajo si en Corrientes y Florida le ordenaban subir a la vereda a esperar que el hombrecito del semáforo se ponga de color verde o blanco para poder cruzar la avenida. Si lo multaron por estacionamiento indebido o le labraron un acta por violar la luz roja. Nadie recuerda que durante la tragedia de Cromagnon y días posteriores la Guardia Urbana intervino en las tareas de rescate y asistencia. Si un árbol se caía por añoso o por causa de un temporal, eran los primeros en presentarse. Si algún semáforo dejaba de funcionar siempre había un agente presto a dirigir el tránsito. No importaba si hacía frío, calor o diluviaba, en la esquina o recorriendo las calles estaba la Guardia Urbana.  Pero ya nadie lo recuerda.

En la actualidad, debido a la ola de asaltos que tuvieron por víctimas a alumnos de colegios privados de los barrios de Palermo y Recoleta, el Ejecutivo porteño se vio obligado a reforzar la seguridad, destinando a agentes de la Policía Metropolitana y del Cuerpo Agentes Control de Tránsito y Transporte para la labor de controlar el ingreso y egreso de escolares mediante la instrumentación de los senderos seguros, labor que desarrollaba la Guardia Urbana que “nadie sabe para qué sirve” (sic) (Noticias Urbanas, 30 de junio de 2007).

¿Para qué sirve entonces la costosa Policía Metropolitana si no está capacitada para custodiar los edificios públicos, hospitales y escuelas? ¿Para qué sirve entonces la costosa Policía Metropolitana si el gobierno porteño debe contratar más seguridad privada y recargar las funciones de los agentes de control de tránsito? ¿Para qué sirve entonces la costosa Policía Metropolitana si es incapaz de evitar la usurpación del espacio público?

¿Se acuerda, ahora? Entonces, la ex Guardia Urbana, que demandaba “un montón de plata y la gente nunca entendió para qué servía” (sic) (La Nación, 30 de junio de 2007), realizaba un trabajo que a partir de su disolución necesita ser cubierto no sólo por efectivos de la costosa Policía Metropolitana, sino que debe colaborar el Cuerpo Agentes de Control de Tránsito y Transporte, y contratar empresas de seguridad privada; ocasionando estas últimas enormes gastos que seguramente serán descontados de los próximos presupuestos de salud yeducación.

¿Quién asesora al jefe de gobierno?

Hoy se practica la política de la victimización, la mentira, de borrar con el codo lo que el anterior escribió con la mano, de tirar la piedra y distraer la mirada; por eso, ha llegado el momento de reivindicar a esos agentes de la ex Guardia Urbana que gratuitamente sufrieron el maltrato de la gente, la indiferencia de los funcionarios y algunos de los cuales actualmente padecen entre otras cosas: hipertensión, úlcera o colon irritable.

¡Volvé, Guardia Urbana… Te perdonamos!

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Responses

  1. Como hago para inscribirme en la guardia urbana


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