Posteado por: museodegrandesnovedades | abril 18, 2011

Los bares y restaurantes donde comen el ministro de seguridad y el jefe de la metropolitana

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0565/articulo.php?art=28444&ed=0565

Los bares y restaurantes donde los funcionarios cocinan sus decisiones

Desde hoteles cinco estrellas hasta bodegones y elegantes restós. Mauricio Macri elije el sushi de Osaka y los ministros K Amado Boudou y Florencio Randazzo, las pastas y pescados de Happening.

“Lo que pasa en Il Matterello se queda en Il Matterello”, reza la tarjeta manuscrita que reparte una de las dueñas del bodegón de comida italiana de La Boca a varios de los funcionarios porteños que llegan algunos mediodías, sobre todo los del cercano Ministerio de Seguridad. Mauricio Macri lo descubrió cuando fue presidente de Boca y Gabriela Michetti disfruta de sus risottos y pastas caseras con tomate, albahaca y oliva.

Los funcionarios que deciden el destino de los porteños y los del Gobierno nacional son bastante religiosos en su liturgia gastronómica. Cuando descubren un lugar que les ofrece privacidad, buena comida y cercanía a su trabajo, no dudan en convertirlo en su segunda oficina.

Quizá el mejor ejemplo sea Tabac, el histórico café de Libertador y Coronel Díaz: desde hace casi una década, el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, organiza desayunos de gestión allí. Tiene reuniones con funcionarios y el bar comenzó a abrir veinte minutos antes sólo para recibirlo. A pocos metros, sobre Libertador, está Dandy, otro restó que también reúne a muchos funcionarios porteños como el jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, que sorprende a los comensales cuando aterriza rodeado de cuatro custodios. Ahora Larreta mudó su oficina a Cero, el bar de Libertador y Tagle, cercano a su nuevo departamento.

Happening de Puerto Madero es otro de los lugares que más seducen al poder. Florencio Randazzo, ministro del Interior, suele encabezar reuniones allí, donde pide salmón rosado con vino tinto, helado con frutos rojos de postre y un buen café tipo ristretto, para despabilarse. Fiel a su espíritu “rocker”, Amado Boudou, ministro de Economía, almuerza sorrentinos con salsa, una de las especialidades de la casa. Diego Bossio, titular de la Anses, y Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete, también concurren con asiduidad. Otra de las “oficinas” de Boudou funciona en Eh, Santino, en Palermo, pero más que nada en Perón Perón, un restobar temático que promueve el “asado al parquet”.

Marcelo es, sin dudas, otro de los reductos en Puerto Madero donde se cocinan candidaturas y decisiones, y late la política. Jorge Telerman, candidato a jefe de Gobierno, nunca se priva de una buena ensalada con langostinos y mozzarella de búfala de entrada. El mismo es escenario de reuniones del bloque del PRO de la Legislatura y también de varios ministros porteños y nacionales. Julio Cobos ha compartido el salón con Elisa Carrió, que se agasaja con parrillada de mariscos.

El sushi sigue siendo un canto de sirenas para los macristas. Amante del helado de pistacho, Macri no toma alcohol, tampoco fuma y suele ordenar agua cuando cena en Osaka, una selecta cocina de comida peruana y oriental de Palermo, donde pide tiraditos de salmón. También se lo ve en To, que promociona la fusión “frapanesa” –francesa y japonesa– con una cinta transportadora que recorre las mesas con piezas de sushi. Hace pocas semanas compartieron el VIP Larreta y Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte, donde saludaron a Marcelo Tinelli, que cenaba a pocas mesas con amigos. Guillermo Montenegro, ministro de Seguridad porteño, también conjuga los populosos asados con el sushi: frecuenta Sensei o Azul Profundo, donde abunda la comida oriental.

Los hoteles porteños también se convirtieron en sucursales de los despachos. El restaurante del subsuelo del NH, en Microcentro, suele recibir a Macri, Larreta, Grindetti (ministro de Hacienda porteño) y Marcos Peña (secretario general). El Hotel Intercontinental reúne a directores de grandes multimedios, senadores, diputados y varios legisladores y ministros porteños que, además, suben al gimnasio y la pileta climatizada del primer piso. La exclusividad de La Mansión del Four Seasons también suele convocar a la cúpula del PRO y a varios funcionarios nacionales. M, en Balcarce al 400, innovó con boxes cerrados para que los funcionarios charlen con privacidad. Oferta que el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, no pudo rechazar y asiste seguido.

Ley Seca, un bar contiguo a la Legislatura, opera como sala de reuniones del presidente del bloque PRO, Cristian Ritondo, que también suele almorzar en Plaza Mayor, otro despacho paralelo de muchos. Allí, entre malbec y cazuela de mariscos, convenció a varios diputados de que lo apoyen como presidente del bloque. Y allí se cocina gran parte de los acuerdos que devienen en leyes, muchas de las cuales les cambian la vida a los vecinos.

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