Posteado por: museodegrandesnovedades | marzo 12, 2011

Caso Parque Avellaneda. Pésima actuación de la Policía Metropolitana

En ningún fallo de este Juez, ni de ningún otro Juez, ni de ningún Fiscal se le ordenó a la Policía Metropolitana prohibir la entrada de alimentos, agua, ropa y artículos de limpieza. Mucho menos el maltrato y los golpes que profirieron anoche a los familiares.

Tampoco la privación ilegítima de la libertad en la que se encuentran. Esa fueron puras medidas ejecutivas del gobierno de la ciudad.

http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/71891-105/parque-avellaneda-la-metropolitana-sitia-la-toma-como-estrategia-de-desgaste.html

Parque Avellaneda: La Metropolitana sitia la toma como estrategia de desgaste

Luego de que el Gobierno nacional se desligara del tema, el macrismo apeló al desabastecimiento de los ocupantes de los monoblocks y prohibió el ingreso de agua, alimentos y frazadas. “Se van a tener que ir”, confían. Los familiares denuncian golpes de la policía macrista y estafas por parte del IVC pero desde el organismo dicen que en la zona hay un grupo dedicado a tomar casas para luego revenderlos.

Los diálogos a distancia recuerdan a las imágenes que diariamente se ven en las puertas de las cárceles. Alguien hace preguntas a gritos y el otro contesta lo que apenas puede escuchar, cien metros más allá. Los monoblocks tomados en Parque Avellaneda parecen eso: una prisión en donde “los de adentro” se comunican con “los de afuera” a través de alaridos.
El clima sobre el cruce de las avenidas Castañares y Lafuente estuvo hoy bastante calmado. Sin embargo, anoche hubo fuertes choques entre los familiares de los vecinos que están tomando los departamentos y efectivos de la Policía Metropolitana. Todo comenzó cuando las familias quisieron acercar agua, comida y frazadas y la fuerza macrista se lo impidió.
Según los familiares, la Metropolitana les pegó a hombres y mujeres por igual. “Si no están las cámaras de televisión, pegan, y no van a parar. Tenemos miedo porque están armados y nadie garantiza que no pase lo del Parque Indoamericano”, se quejaron los vecinos.
Hoy la intransigencia policíaca continuaba: nada de botellas, vasos, cubiertos o bolsas de hielo. Golosinas y cigarrillos tampoco, y si algún familiar osaba cruzar el cordón policial que separaba el terreno donde se afincan los monoblocks y la calle, inmediatamente era corrido, siempre de mala manera y hasta con algunas burlas.
“Cuidado pibe que viene un auto”, gritó uno de los jefes. “No le avise, así queda uno menos”, le replicó un subalterno.
A esta altura, la estrategia macrista está más que clara: sitiar el lugar y ganarles por cansancio a los ocupantes. Por eso, funcionarios del Gobierno porteño ordenaron anoche cortar el agua, no habilitar el servicio eléctrico y cerrar todo tipo de diálogo. “Se van a tener que ir, no quiero que estén así”, dijo Marta, que tiene en la toma a sus dos hijos de 19 y 20 años y a sus cuatro nietos menores de cinco años.
De todos, cerca de las 15 de hoy un grupo de asistentes sociales del Ministerio de Desarrollo Social porteño ingresó al predio y consensuó que se otorgarán raciones de comida a los comedores de la zona para repartirse en los monoblocks. El problema es que los ocupantes –unos 150- no quieren salir a buscar los paquetes porque tienen temor a no poder reingresar. En tanto, un médico del SAME revisó a las criaturas que están en lugar pero no se registraron complicaciones.
Vecinos y ocupantes
Los monoblocks están construidos sobre la avenida Castañares, frente a la estación de la CEAMSE, a metros del cementerio de Flores y al lado de la gigantesca empresa Diprofarma. Por el frente corren las vías del Premetro y sobre la calle Mariano Acosta pasan varias líneas de colectivos, algo que es valorado por los vecinos de la zona.
Justamente, quienes en lenguaje periodístico pasaron a ser “ocupantes” son “vecinos” del lugar, en su mayoría de la villa 1-11-14 y el barrio “Ramón Carrillo”, de Villa Soldati. Según los familiares, muchos habían sido censados seis meses atrás por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) con la promesa de que les adjudicarían esas casas a principios de año. Otros ya habían pagado unos ocho mil pesos en concepto de “adelanto” al IVC. Sin embargo, como el Gobierno porteño iba a destinar una parte de esas casas a la relocalización de las familias que viven a la vera del Riachuelo a pedido del juez Luis Armella, el fin de semana se organizó la toma.
“Yo no me enteré a tiempo, por eso no pude entrar. Alquilamos una pieza por 500 pesos por mes en la 1-11-14. y con mi marido no nos alcanzan dos sueldos para mantenernos”, dijo Juana.
Sin embargo, desde el IVC negaron las acusaciones. Según informaron desde el organismo, los monoblocks comenzaron a construirse en 2008 bajo el programa Prosur Hábitat y en principio, los departamentos iban a destinarse a “casos puntuales de villas cercanas”. La idea era trasladar a familias de las manzanas en donde, por ejemplo, se necesitaba abrir calles pero en un gesto “de buena voluntad y para acortar los plazos” se decidió relocalizar allí a la gente del Riachuelo.
Fuentes del IVC aseguraron también que las personas que reclaman la posesión de las viviendas “fueron estafadas” y que el órgano jamás adjudicó las viviendas.
“La formalidad es un papel y lo que está rondando son documentos con sellos apócrifos del IVC. Alguien se hizo el vivo, sacó plata y nos pasó el problema”, señalaron. En ese sentido, el gerente del IVC Gustavo Daniel García presentó una denuncia el 25 de enero ante la fiscalía de instrucción número 16 donde se consigna que el órgano no otorgó boletos de compra y venta.
De todas maneras, en el macrismo tejen otras especulaciones: según el Gobierno porteño existe en la zona un grupo que se dedica a tomar departamentos en construcción para luego revenderlos. “Se aprovechan de que no hay guardias y luego los venden por 15 mil pesos. Ya pasó en la villa 1-11-14 y ahí no pudimos desalojar porque hubiese sido una masacre”, aventuran en la administración de Macri.
Sin señales de desalojo
Con todo, a pesar de la orden de desalojo de Armella y del pedido de 48 horas de la ministra Nilda Garré, la impresión es que el desahucio nunca se concretará. Hoy, los efectivos de la Policía Federal eran apenas cinco y ni siquiera contaban con un patrullero. La Metropolitana, en cambio, se apostó con una veintena de hombres y ante la inactividad de los federales tomó el control de la situación.
Las familias de los ocupantes, de todos modos, no confían demasiado: “No se lleven las cámaras, a la noche no sabemos lo que puede pasar”, repetían en la calurosa tarde del sur de la Ciudad.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: