Posteado por: museodegrandesnovedades | marzo 3, 2011

Sindicalización policial

http://www.argenpress.info/2011/03/democracia-y-sindicalizacion-policial.html

Democracia y sindicalización policial

Martín Lozada* (RIO NEGRO ON LINE)

La sindicalización policial, que tiene en las provincias de Chaco y Entre Ríos ejemplos de interesantes y prolíficos debates, continúa siendo una cuestión tabú para los gobiernos de nuestro país. Sin embargo, su concreción daría lugar a una representación colectiva en defensa de los intereses laborales de sus integrantes, incluyéndolos dentro de una lógica democrática de la cual no deberían verse exentos.
El desafío planteado es puntual: reconocer y proteger los derechos hasta ahora restringidos de ese colectivo laboral y, simultáneamente, adoptar una reglamentación que impida que sus eventuales medidas de fuerza obstruyan el normal desenvolvimiento del servicio de seguridad que presta a la población.
En nuestro ámbito regional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en uno de sus informes acerca de seguridad ciudadana y derechos humanos, expresó que los Estados deben garantizar al personal que integra las fuerzas policiales el derecho de asociarse para la defensa de sus derechos profesionales, conforme a lo establecido en el ordenamiento jurídico internacional. Y que el ejercicio de la libertad sindical por parte de los funcionarios policiales debe desarrollarse manteniendo una ponderación permanente con el cumplimiento de las obligaciones asumidas por los Estados miembros respecto de toda la población bajo su jurisdicción, en el marco del Derecho Internacional de los derechos humanos.
Por su parte, el Consejo Europeo de Sindicatos de Policías, compuesto por casi dos decenas de organizaciones sindicales nacionales, ha señalado que “el derecho de los policías de constituir sindicatos para la defensa de sus intereses y la mejora del servicio público que representan no presenta excepciones en un país que se tiene por democrático”.
En la Argentina la cuestión fue abordada años atrás a través del voto de uno de los jueces de la sala VI de la Cámara Nacional del Trabajo, Dr. Capón Filas, en un asunto en el cual ciertos agentes policiales discutían una resolución ministerial que les negaba la inscripción gremial.
Dicho voto puso en crisis la opinión según la cual la sindicalización no resulta aplicable a los agentes públicos cuyo “estado militar o policial” los sujeta a una estructura de carácter marcadamente jerárquico, articulada sobre pilares de disciplina y dependiente de una cadena de mandos.
El Dr. Capón Filas, en cambio, sostuvo que debe reconocerse a las fuerzas armadas y a las fuerzas de seguridad la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva, pues cuando el Estado argentino ratificó los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ninguna ley fue sancionada excluyendo la libertad sindical de tales sectores.
Ese criterio subraya que no hay institución de la República que pueda estar exenta de los necesarios procesos de democratización, y en este sentido el reconocimiento del derecho a la libre sindicalización del personal de las fuerzas de seguridad contribuye de modo incuestionable al afianzamiento de un modelo de sociedad sin marginados ni excluidos.
La posibilidad de horizontalizar una estructura tradicionalmente vertical y jerárquica permitirá generar una nueva dinámica que restrinja la posibilidad de que las fuerzas de seguridad se conviertan en el brazo armado de intereses políticos ajenos a sus funciones esenciales; es decir, ni más ni menos que el mantenimiento de la paz social y la preservación de los derechos de todos los ciudadanos.
Para ello es necesario considerar definitivamente a la policía como un servicio esencialmente de naturaleza civil y, por ende, sin razón para seguir manteniendo su militarización y su carácter de colectivo laboral no deliberante. Su inclusión democrática debería permitirle discutir las particularidades que hacen a su régimen laboral y emitir opiniones públicas, así como ejercer el derecho de peticionar pacíficamente en grupo como paso indispensable para desarrollar una conciencia profesional en sintonía con los principios que rigen en el Estado constitucional de derecho.
La democratización de las fuerzas policiales es algo más que una formulación decorosa para ser pronunciada en tiempos de marcadas crisis institucionales. Se trata de un proceso que debe ser articulado en el diseño de instituciones altamente verticalizadas y militarizadas, que han ido marginando hasta el extremo el protagonismo, la voz y el voto de los empleados públicos que las integran.
* Martín Lozada es Juez penal. Catedrático Unesco en Derechos Humanos, Paz y Democracia por la Universidad de Utrecht, Países Bajos.

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