Posteado por: museodegrandesnovedades | febrero 28, 2011

Actualización de la causa de la asociación ilícita que permitió a través de recursos estatales que un aparato clandestino de inteligencia se instalara en la policía metropolitana (34)

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0551/articulo.php?art=27444&ed=0551

“Macri no puede negar que estaba por entrar a la Metropolitana de la mano de Palacios”

Por primera vez, rompe el silencio tras su liberación en el caso de las escuchas que sacudió al Gobierno porteño. Habla de las responsabilidades del macrismo y de la SIDE.

Queja. Dice que ahora no tiene plata y viaja en colectivo.

Para algunos, el ex espía de la Policía Federal Ciro Gerardo James sigue siendo el talón de Aquiles del gobierno de Mauricio Macri. Fue procesado junto al ex comisario de la Federal y fugaz jefe de la Policía Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios, por formar parte de una asociación ilícita que se dedicaba a realizar escuchas ilegales. Macri también está procesado en esa causa. Después de tres largos encuentros con PERFIL, James acepta apartarse 45 minutos del estricto off the record y grabar una entrevista. Pero después de hablar durante horas y verlo morderse el labio, uno entiende que James debe de haber asimilado aquello que escribió Sisela Bok en su libro Secretos: “El secreto es tan indispensable para los seres humanos como el fuego, e igual de temido. Mejora y protege la vida pero también puede ahogar, arrasar y extenderse fuera de control”.

 

—¿Qué rol iba a tener en la Metropolitana y que tareas realizó?

—En el área de legales, por eso me fui de la Federal. Más dinero, un área tranquila, y tenía que ver con mi profesión, soy abogado. Me convenía todo. Presencié una reunión con los fiscales en el Ministerio de Seguridad, habían ido para dar una charla sobre las políticas de criminalidad. También fui a una reunión con un fiscal, que creo que se llamaba Agustín Gamboa, y fui acompañado por el comisario Roberto Ontivero.

—¿Cuál era su relación con Palacios?

—Lo conocí en 2004, cuando fue superintendente, al igual que todos los que estábamos ligados a la Superintendencia. Lo debo haber visto un par de veces; una, cuando nos felicitaron por un trabajo de investigación que hicimos con una causa de armas. Posteriormente a eso, cuando me enteré de que se iba a ir como jefe de la Metropolitana, hablé con Pitaluga, un ex jefe mío, el que sí era amigo de él, para que me consiguiera un lugar en el área de Legales.

—¿Tuvo llegada con Macri o con la cúpula del Gobierno?

—No. Nunca lo vi, ni tuve trato, ni llamadas, ni nada.

—¿Coincide con lo que dice Macri en que la causa fue direccionada?

—Debe ser en lo único con lo que coincido con Macri, después de eso, en nada.

—¿Cree que hay un comercio detrás de las escuchas que hace la SIDE?

—Yo no creo que la SIDE se dedique a hacer un comercio de este tipo. Yo creo que tal vez alguien utilice un rédito a favor. La verdad es que desconozco si hay algún caso. Por ahí algún instructor, como en este caso, los misioneros que aprovecharon instrucciones a favor de ellos. Yo no vi ningún caso en la Policía Federal. Si hay 200 intervenciones que no tienen nada que ver con la causa es porque algún provecho le estaban sacando.

—¿Por qué la Justicia lo procesó si usted dice ser inocente?

—Por que una causa de esta magnitud sin detenidos es lo mismo que nada y no iba a tener tanta trascendencia como la tuvo esta. Fue una causa con connotaciones políticas. Te contesto con otra pregunta. Por qué no intervinieron los teléfonos míos y los de Palacios y de los demás. Ante una organización ilícita de semejante magnitud, como se la planteó, ¿cómo pudo ser que no se hayan intervenido los teléfonos? Sólo así se podía ver qué relación había con cada uno.

—Se tuvo en cuenta la cantidad de llamados suyos con Palacios. ¿Era común que hablara tanto con él?

—También se tuvo en cuenta que tuve un montón de llamadas con un teléfono que era de mi mujer. Llamar a una persona no es un delito, otra cosa es el contenido de esa llamada. Todos los que querían entrar buscaban un puente para acercarse a Palacios.

—Es paradójico que en una causa que tiene que ver con escuchas, el juez no pida hacer escuchas.

—No se hizo ni una. El juez toma conocimiento el viernes y el lunes me detiene. Si se hubiese intervenido los teléfonos estaría todo aclarado.

—¿Tuvo miedo cuando estuvo detenido?

—La pasé mal, mal. Lo que pasa es que uno cuando no cometió un delito no espera pasar por ese camino. Además tengo familia. En un momento llegué a pensar que me iba a quedar ahí por mucho tiempo.

—¿Por qué lo llamó al celular de Burstein y cómo no evitó utilizar su línea?

—Yo no llamé a Burstein, yo llamé a un teléfono porque me lo pidió la Policía de Misiones. Tenía que averiguar si esa línea andaba o si era de un teléfono público. Yo no tenía manera de saber de quién era porque no era una causa que yo estaba investigando, no podía pedir a la compañía que tenía esa línea que me informara oficialmente el estado de ese número. Entonces llamé desde mi celular para saber si era un teléfono que existía. Claramente si yo hubiese sabido que algo no estaba bien, no lo hacía. Y si hubiese sabido que era de Burstein ni en pedo lo llamo porque sé que hubiese tenido un montón de problemas, es una persona de la causa AMIA. Yo quedé en el medio por retirar un casette que ni siquiera sabía de quién era. Retiré 18 líneas, once están mal y siete no. Yo cómo podía saber que algunas estaban mal y otras no, yo no llevaba la instrucción de esas causas.

—¿Cree que a Palacios, teniendo en cuenta su experiencia en investigaciones, se le hubiese ocurrido pinchar el teléfono de Burstein?

—A mí me parece que a Palacios le dan un vuelto. Alguien que no lo quiere, de la Policía Federal o de algún otro organismo. Alguien que no lo quiere le direccionó esto.

—¿Quién pudo haber avisado a Burstein que Palacios ordenó pincharle el celular?

—Primero, quien sabía ese teléfono había sido pinchado. Segundo, ni yo sabía de quién era el teléfono. Los únicos que podían saberlo eran los del juzgado de Misiones, que son los que piden la intervención, y la Secretaría de Inteligencia. Casualmente después aparece una persona que trabaja en la SIDE, igual a la que aparece en las fotos del locutorio, que es el que en teoría llamó y además es protegido jurídicamente. Yo creo que eso se aprovecha, se direcciona y se arma para un fin político y de paso para que le pegue a Palacios.

—¿Usted era un ñoqui en el Ministerio de Educación?

—No, lo que pasa es que no había un control y daba la posibilidad de que uno no vaya y haga las cosas por teléfono. Yo trabajé en muchos expedientes, eran casos de licencias.

—¿Cuál era la relación que mantenía su esposa con la esposa de Rodríguez Larreta?

—Mi esposa es licenciada en comunicación, una vez surgió una idea de hacer una revista con una amiga de ella. Fue justo cuando nos estábamos por casar, ellas vieron que era un buen negocio y se contactaron con Bárbara Diez (esposas de Larreta). Mi mujer creo que estuvo unos seis meses en la revista que sacó una sola edición. Ni siquiera fui cuando se hizo el contrato.

—¿No tiene una cuenta en el exterior, algún aporte de la SIDE?

—No. Tuve que vender mi auto, mi cochera, una propiedad, para poder sostener todo esto, un año y pico detenido y mi mujer con una entrada mínima. Ahora trabajo con Valeria Gorbacho, que es la abogada que me sacó de la cárcel, y en definitiva también a Palacios.

—¿Pero usted no era socio de agencias de seguridad? ¿Tenía una pyme de escuchas, así lo dijo Macri?

—Esa es una de las cosas que me molestan. Yo a Macri no lo conozco, él a mi tampoco, yo no sé de su entorno, sólo conozco a Palacios; entonces que él diga eso en ves de ver cuál es la relación que yo tengo con la causa. Mi relación con la causa es que yo retiré los casettes que me pidió un juez de Misiones. Yo critico la estrategia jurídica que él planteó, él no puede negar que yo estuve vinculado a su gobierno. Yo trabajé casi dos años en el Ministerio de Educación y no puede negar que yo estaba entrando a la Metropolitana de la mano de Palacios.

—¿Y su relación con diferentes agencias de seguridad?

—Hay una cosa que muchos no tienen en cuenta. Yo trabajé en la Policía Federal en el área de Investigaciones y tengo muchísima gente conocida que está en la Policía y que tiene teléfonos de agencias de seguridad, y muchos ex policías tienen su propia agencia de seguridad. Una la arrancamos para dar seguridad en un objetivo en particular, pero como yo no puse capital iba a tener que trabajar mucho tiempo gratis y terminé vendiendo a dos mangos mi parte. Había una agencia que me pagaba como abogado.

—¿Me puedo quedar tranquilo si le confío un secreto?

—Si puedo, jamás lo diría. Si no lo pudiera guardar te pediría que no me lo dijeras. Si lo guardo, lo guardo. Soy leal a mis principios.

 

 

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