Posteado por: museodegrandesnovedades | noviembre 6, 2010

Dos del blog Criminal Mambo, sobre el perfil de la policía y sobre el discurso mediático

http://uncriminalmambo.blogspot.com/2010/11/palacios-y-orlando-la-policia-de-macri.html

Palacios y Orlando: la policía de Macri

Hay algunas preguntas que nunca supieron contestar, Rulo: ¿Cuál es el perfil de policía que está seleccionando la Policía Metropolitana? ¿Cuáles son las pautas de selección más allá de lo formal? ¿Quién toma las entrevistas previas? ¿Quién selecciona? Lo vimos desde el primer momento: el gobierno de Macri no definió nunca qué policía quiere para la Ciudad. Ni el Gobierno de Macri ni Macri. En un primer momento se eligió a Palacios: un delincuente. Un delincuente para perseguir delincuentes. Montado en una falsa moral que resaltaba como virtudes la experiencia en el rescate del Jefe de Gobierno cuando fue secuestrado y en la supuesta intachable trayectoria en el tema terrorismo internacional, Macri eligió como jefe a un hombre cuyo perfil nada tenía que ver con la policía que se perfilaba en la Ley de Seguridad de la Ciudad n° 2894 y mucho menos con Orlando, ese policía que enamora a las vecinas de Villa Urquiza porque las espera todos los días a la misma hora para que entren seguras a su casas.
Palacios y Orlando no tienen nada que ver. Pero lo más grave es que entre medio de ellos hay de todo. Mucho más cerca de Palacios que de Orlando, por cierto. Espías, escuchadores, protectores de prostíbulos, nazis. Una nueva policía con la vieja policía. Una policía que, para empezar, debería investigar y resolver problemas barriales con principios democráticos pero que muestra en sus currículos haber aprendido muy bien la doctrina de la seguridad nacional y las fórmulas del “combate” al delincuente.
Es tan visible, tan burdo. Pero casi no se ve. Macri siempre gobierna mostrando la decoración de la torta pero nunca el contenido.
Del otro lado, se esfuerzan en los escándalos, en las grandes conspiraciones, en los grandes enemigos de la patria.
Y lo que queda es la Policía Metropolitana, que a poco de nacer ya es autónoma del poder político. Ajena a las otras áreas del Ministerio de Seguridad. Se hacen mapas del delito y la Metro los usa para envolver la yerba usada. Es tan nuevo pero tan viejo todo. Dan ganas de llorar por este desperdicio histórico.
Pero no me quiero desviar. Hablábamos del perfil. Hace dos días se publicó en el Boletín Oficial que el Instituto de Seguridad de la Ciudad echó a un ingresante porque tiene tatuado en el cuerpo a Hitler y a Mussolini. No es mentira, no es una operación política. Está publicado por el propio Gobierno de la Ciudad. Está bien, lo echaron, eso habla de una institución no tan enferma. Pero ese muchacho entró, pasó las entrevistas, pasó el “filtro” de los especialistas. Empezó a cursar la nivelación que los ingresantes de otras fuerzas deben hacer para quedarse en la Metropolitana. Y ahí sí, luego de que sus compañeros se espantaran de sus actitudes fascistas, los médicos y funcionarios advirtieron que el hombre no compatibilizaba con los principios de la democracia.
El problema de fondo, igual, es que ni Palacios ni Orlando ni mucho menos el nazi expresan una propuesta o política para mejorar la seguridad de los vecinos de la Ciudad. No hay línea. Dicen que no deben importar las ideologías para las polìticas de seguridad. Mentira. Cuando no hay ideologías, ya lo sabemos, los autos van por la derecha. Ponen el plan de seguridad (superficial, para el almuerzo de Mirta) en la página web del Gobierno de la Ciudad pero no lo presentan a la Legislatura con el presupuesto, tal cual se encuentran obligados por la Ley de Seguridad.

El decorado de la torta puede mostrar un héroe o un soldadito de plomo, pero adentro, en la torta fabricada por la Metropolitana, el dulce está amargo, la masa está cruda y el chocolate totalmente contaminado.
El seductor Orlando puede tener la esvástica en el culo. Les aseguro que Emilio Massera acariciaba a sus nietos.

Sobre el discurso mediático

http://uncriminalmambo.blogspot.com/2010/10/las-ideas-fifas.html

Lupus, ahora que captamos la atención de las chicas del público no podemos cejar en nuestro intento por instalar un abordaje distinto sobre la seguridad pública.

Y, en esta nueva forma en la que accedemos a discutir sobre el tema, tiene mucha importancia desprenderse de ciertas ideas instaladas que obstruyen todas las dimensiones del problema.

Entonces se me ocurrió intentar poner en duda alguna de todas esas marañas del discurso mediático que no traen ningún tipo de aporte. Más bien por el contrario, sólo frustración. En algún momento haremos un post un poco más elaborado sobre como nos parece que deberían rumbear las políticas públicas orientadas a disminuir el delito en la Argentina.

Pero ahora vamos por algunas ideas instaladas para combatir el delito con las que no estamos de acuerdo.

Aumentar las penas. Más cárceles. Bajar la edad de imputabilidad.

Recomiendo leer este artículo de Bernardo Kliksberg. Las políticas meramente represivas no generan el cambio social necesario para imposibilitar el surgimiento de nuevos incidentes delictivos. Es decir, no cambia las condiciones para que el delito se produzca y eso es lo que debemos cambiar. Para ello es necesario generar políticas inclusivas y sostenerlas en el tiempo. No por temas de seguridad sino por un país más justo, más equitativo. Y así también, por el mismo precio, obtendrá un sensible baja en los índices de delito. En algunos. Recuerde que no todos los delitos son iguales. Very important!

Más Policía.

¿Cómo esta? NO. Nosotros queremos más poesía, menos policía. La policía debe ser mejor, no –necesariamente- más. Mejor en sus salarios y capacitación. En sus expectativas y también es su organización. Este es otro componente súper importante para bajar el delito. Mejores salarios, escalafón único, auditoría externa, conducción civil… y sólo como para arrancar.

Nueva Policía.

Bueno, ponele que sí. Ponele que era necesario que la CABA ciudad tuviera su propia policía. Sí. Está bien. Era necesario. Me convencieron(?)

Ahora, había que hacer una buena ley. Hecho!

Un buen espíritu de capacitación, formación e investigación científica y técnica. Hecho!

Estatuto “moderno”. Hecho!

Y dotarla de personal. DANGER! WARNING!

Vió Lupus. Todo venía muy lindo pero nada funciona per se. Todo tiene que ver con todo y todo es importante. Tremendo mamarracho se mandaron cuando quisieron darle conducciónpersonal a la nueva fuerza. Tan tremendo que todavía el PRO esta pagando los costos políticos y la Metropolitana la mancha de haber nacido sospechosa.

Perseguir trapitos y cuida coches.

¿Tengo que decir algo al respecto?

Pecheras para los que andan en moto.

Catch me if you can o

me estás cachando? Me estás cachando!

Justicia. Entran por una puerta y salen por la otra.

El gobierno nacional abona un poco este discurso. Mal. Porque no podemos confundir a la gente con generalizaciones. Hay que decir el juzgado, la causa y todos los datos. No podemos decir: “y bueh, si la Justicia no hace nada!” Nononono. Tampoco la corporación judicial puede desentenderse. Hay jueces corruptos, cómplices de la policía, inoperantes, etc. Habría que acelerar los procesos judiciales y oralizar la mayor cantidad de actos procesales posibles. Y crear una Policía Judicial, no?! Buena onda. Pónganse las pilas uds también.

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