Posteado por: museodegrandesnovedades | noviembre 6, 2010

Creando inseguridad (4) Burzaco y la droga

Es lamentable los titulares falsos de los medios ubicando primero en la lista a Argentina en el consumo de Cocaína, siendo que estamos segundos por detrás de EE.UU.

Pero mucho más lamentable es que el jefe de la policía metropolitana salga a opinar solo leyendo el título de una nota y no el informe pertinente.

Además poniendo el ojo en los pobres como consumidores y los extranjeros como traficantes y en el gasto que implica para la seguridad cuando en realidad debería hablar de todos los recursos y las medidas para que los pibes tengan un futuro y no tengan que evadirse de la realidad consumiendo drogas.

Pero analizando fríamente las cifras, vemos que “por lo menos una vez al año” que 30 (en el caso de estados unidos) de cada 1000 se hayan drogado nos parece un número demasiado bajo. O la incidencia de la droga en el delito es pequeñísima por que según los medios y el jefe de la metropolitana hay tanto delito que no se puede salir a la calle.

El otro dato que nos llamó la atención es que el 50% de los delincuentes atrapados por la policía estaban drogados. Esto no indica como dice Burzaco que la mitad de los que roban estén drogados sino que la policía puede atrapar con mayor facilidad a los que se encuentran drogados.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1321849

Drogas: el negocio de la muerte

Por Eugenio Burzaco

Juan M. vivía en la villa 1-11-14, tenía 16 años y era adicto al paco desde hacía un año. Comenzó a fumar porque unos pibes más grandes lo hacían y hasta hace pocos días no podía dejar de consumir la porquería unas veinte veces por día.

¿No se preguntaba qué es el paco? Esa mezcla de pasta base o lo que queda en el fondo de la olla donde se sintetiza la cocaína, adicionada con cal, harina, yeso, vidrio molido etc. entre muchas otras sustancias de corte. No pensaba si era bueno o malo, “eso” que lo tenía agarrado con desesperación, solo dejaba en su cerebro un único pensamiento “tengo que conseguir la guita para comprar”, solo pensaba en “cómo”. El paco le permitía a Juan huir de la realidad durante diez o quince minutos, pero los minutos posteriores al efecto eran imbancables, la compulsión por volver a consumir lo arrojaba en un estado donde cualquier método que lo hiciera posible era válido. Juan gastaba unos 200 a 300 pesos por día en droga. Al principio los conseguía vendiendo merca a los chetos, pero como muchas veces no le alcanzaba terminó vendiendo la tele, los electrodomésticos, cualquier objeto que valiera algo en su propia casa, a un ratero al que su propia madre lo echó a patadas de allí.

Finalmente “salió de caño” a hacer unos mangos y tuvo que quemar a un “careta” que no le entregó el auto. Ese “careta” se había comprado su primer auto con los ahorros del trabajo después del ascenso. Había sido papá hacía poco y su nena al día siguiente cumplía un año. A Juan lo reconocieron los vecinos porque ya había estado robando varias veces por el barrio y junto a la policía lo fueron a buscar a la villa. El trató de escapar por la canchita, ahí donde había jugado tantos picados de chico. Al verse rodeado de “yutas” y totalmente dado vuelta por la droga empezó a disparar para todos lados, cuenta su madre. Fue abatido en el enfrentamiento y su joven vida se apagó pero después de destruir otra joven vida que estaba luchando por un destino mejor.

Héctor Duque Ceballos alias “Monoteto” era el segundo jefe del Cartel de la Cordillera y había sido integrante de la agrupación paramilitar Autodefensas Unidas Colombianas. Fue asesinado de siete balazos una tarde de julio del 2008 en el estacionamiento de Unicenter junto a su compañero Jorge Quintero Gartner. Otro colombiano, Julián Jimenez Jaramillo sobrevivió “milagrosamente”. Ceballos vivía hacía meses entre un departamento que alquilaba en Puerto Madero y una importante casa en un country de Pilar. Allí se encontró después grandes cantidades de dólares y varios pasaportes falsos con los que entraba y salía del país. Sobre este líder narco pesaba un pedido de extradición de Colombia y de los Estados Unidos, donde había sido enviado extraditado su jefe y líder del Cartel Carlos Mario Jiménez alias “Macaco”.

Este no fue un hecho aislado. Al triple homicidio de General Rodríguez, relacionado con la causa efedrina, le siguió unos meses más tarde otro asesinato de colombianos en San Fernando atribuido a la acción de sicarios. La presencia de estos delincuentes y su modalidad de accionar, de asesinar, se produce simultáneamente a la aparición en el país de laboratorios, ya no sólo de cocaína sino también de drogas sintéticas, manejados por narcos mexicanos .Una clara demostración de cuánto han avanzado en el país las redes del narcotráfico.

Hemos pasado a ser, de un país de tránsito de drogas, a uno de consumo. Y es en las últimas etapas de elaboración de estupefacientes donde la ingerencia de los carteles y el combate por el control territorial del negocio se hace más evidente. Como describimos el narcotráfico va acompañado por la aparición de sicarios, ajusticiamientos a quemarropa, ajustes de cuentas y muertos “tirados” como advertencia. Los numerosos laboratorios de producción ya no sólo de cocaína, sino de drogas sintéticas manejado por narcos mexicanos, con su inevitable estela de coimas e influencias a lo largo de todos los estamentos del Estado, los intermediarios, pasadores, lavadores, y actividades funcionales al consumo, etc. evidencian cuanto ha avanzado este “negocio” en la Argentina. Hoy estamos inmersos en lo que los especialistas denominan la etapa predatoria del narcotráfico.

Además del narcotráfico en sí mismo, las drogas en general se relacionan con la delincuencia violenta de dos maneras. La primera producto de los efectos desinhibitorios y bestiales que producen algunas drogas en quienes las consumen y que los lleva a matar y a ejercer una crueldad ilimitada en ocasión de delinquir. Muchos robos que terminan en asesinato son consecuencia del estado de alienación y locura de quienes consumen. La otra relación de carácter sistémico, es que los adictos, en muchos casos, deben delinquir para solventar su enfermedad. La necesidad de consumir estupefacientes los lleva a todo tipo de delitos que van de transformarse en pequeños “dealers” o mulas transportadoras, a vender droga o salir a robar compulsivamente, dispuestos a todo.

En su informe anual sobre consumo de estupefacientes en América de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Argentina viene siendo señalada como el país de mayor consumo per capita de cocaína, y el segundo de marihuana. A su vez la iniciación ha bajado a edades impensables en el pasado, según los numerosos informes del Sedronar. Los médicos especializados en el tema señalan que a menor edad de iniciación del consumo, mayor son las posibilidades de ser adicto como adulto. Otro de los indicadores más alarmantes que surge de los últimos años de experiencia en la materia, es el enraizamiento en núcleos habitacionales precarios o villas de emergencia de laboratorios y centros logísticos del crimen organizado .Este proceso de “favelización” es similar al que se dio en Brasil hace unas décadas. En los asentamientos, cada vez más numerosos, que rodean las grandes urbes del país, en los que el estado no está presente en materia de seguridad, ni de infraestructura urbana mínima necesaria, quienes regulan la vida y las relaciones sociales son los narcos.

Son muchas las medidas a tomar contra este flagelo. Una muy importante, por el volumen de mercadería que penetra por nuestras fronteras, es la radarización íntegra del espacio aéreo y la informatización y colocación de escáners en todos los pasos fronterizos. También es clave poner un mayor foco y coordinación entre fuerzas federales y provinciales y la colaboración e intercambio de información con los países de la región, para así actuar con más eficacia ante el crimen trasnacional. Simultáneamente trabajar en lo micro, en las redes de comercialización minoristas, en los boliches, cíbers y kioscos donde frecuentemente se vende drogas a los más jóvenes. Combatir la “glamourización” de las drogas en el mundo del entretenimiento y la TV.

Si queremos reducir el crimen violento quienes tenemos responsabilidades públicas debemos asegurarnos que las diversas fuerzas del orden deben estar preparadas, equipadas, capacitadas y predispuestas para actuar a fondo contra las bandas. Monitoreadas para no ser permeadas por el dinero del negocio ilegal y estas acciones deben coincidir con un intenso accionar preventivo. Es muy importante también que la Justicia actúe con firmeza, transparencia y celeridad frente a la ola de inseguridad que sobrecarga juzgados y fiscalías y se revise su responsabilidad junto a las diversas legislaturas en el excarcelamiento a delincuentes violentos y reincidentes. Pero es en la prevención de las adicciones donde resultan mas claras las responsabilidades del Estado e incluyen a la comunidad toda en su voluntad de dar batalla a las drogas en todos los frentes. La sociedad en su conjunto debe reclamar una sociedad más igualitaria, con mejor educación y valores y generar oportunidades para los millones de jóvenes argentinos que hoy no estudian ni trabajan.

La complejidad del panorama no debe ser cortina de humo que oculte la amenaza letal que avanza sobre la destrucción misma del Estado como garante de la seguridad ciudadana. Caso contrario en pocos años la Argentina tendrá niveles de criminalidad similares a los de Brasil, Venezuela o Colombia. La proyección de las pocas estadísticas fiables que hay en el país y varios indicadores internacionales sumados al análisis del estadío de evolución en que se encuentra el crimen organizado en la Argentina, me permite hipotetizar que aún estamos a tiempo de revertir la actual tendencia con el accionar correcto. Pero también que sin medidas contundentes, sistemáticas y permanentes en el tiempo pronto tendremos niveles de criminalidad endémicos.

Los argentinos que amamos nuestro país y nos importa su futuro que es también el de nuestros hijos, no podemos sólo estremecernos ante el delito. Debemos actuar y reclamar para que éste sea combatido en todos los frentes.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1025136

Según revela el Informe Mundial de Drogas de las Naciones Unidas (ONU) difundido ayer en Viena (Austria). El trabajo fue elaborado sobre la base de los informes enviados al organismo por los gobiernos de la región.

Los números del caso argentino están contenidos en la última encuesta de la Secretaría de Lucha contra las Drogas y el Narcotráfico (Sedronar), realizada en 2006, y fueron comparados con estudios efectuados con parámetros similares por países de todo el mundo.

Según el informe, que incluye todo tipo de estupefacientes, la Argentina no sólo muestra un fuerte aumento en el consumo de cocaína: está en segundo lugar en América del Sur en marihuana y en éxtasis.

La encuesta del Sedronar reveló que el 2,6 por ciento de la población argentina de entre 12 y 65 años (unas 640.000 personas) admitió el consumo de cocaína al menos una vez en el año. En el continente americano sólo los Estados Unidos superan esa cifra: recurrió a la cocaína el 3 por ciento de sus habitantes de entre 15 y 64 años.

El estudio de la ONU señala que entre 1999 y 2006 el consumo de cocaína creció entre los argentinos del 1,9 al 2,6 por ciento, y destaca que la situación es aún más grave si se considera que el 0,5% de la población de las edades señaladas admitió haber usado pasta base de cocaína, el conocido “paco”.

Los decomisos de cocaína crecieron en Bolivia, Chile y Uruguay, y en menor extensión, en la Argentina y Paraguay, lo que sugiere que el narcotráfico hacia el sur del continente y desde nuestra región se ha incrementado en 2006, asegura el trabajo de las Naciones Unidas.

La mayor parte de la cocaína decomisada en Europa procede de Venezuela (el 36 por ciento), seguida de Colombia (17 por ciento). La Argentina figura sólo en el 3 por ciento de los cargamentos decomisados en países europeos.

España y Portugal son los principales destinos de la droga en su ingreso en Europa. Los envíos de droga escondida en contenedores que llegan a puertos españoles salen de Venezuela, en mayor medida, la República Dominicana, Ecuador, Brasil y la Argentina.

El trabajo destaca que los grupos colombianos son los que siguen dominando las operaciones de tráfico de cocaína hacia Europa. De hecho, el 23 por ciento de los extranjeros detenidos por tráfico de drogas en España son colombianos, les siguen los marroquíes (11 por ciento), los dominicanos (6 por ciento) y los rumanos (3 por ciento).

Al analizar el consumo de otras drogas, la Argentina está situada en los primeros cinco lugares en el ranking de países de la región, según el tipo de estupefaciente del que se trate.

Marihuana

Así, el informe destaca el incremento sostenido del uso de marihuana en América latina fundamentalmente en la Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú y Venezuela. Nuestro país está en el segundo puesto, detrás de Chile, entre los países del área, con el 6,9 por ciento de la población que consumió la droga al menos una vez en el año.

http://www.cadena3.com/contenido/2010/08/11/59340.asp

Según ONU, Argentina es el primer consumidor continental de cocaína

Un considerable incremento en el uso de alcaloides ubica al país en el primer lugar en el consumo de esa droga en toda América, compartido con los Estados Unidos.

Un considerable incremento en el uso de alcaloides ubica a la Argentina en el primer lugar en el consumo de cocaína en toda América, compartido con los Estados Unidos, según el informe del año 2010 elaborado por la Oficina Contra la Droga y el Crimen de las Naciones Unidas.
El año pasado, el correspondiente análisis confeccionado por la ONU ubicaba a la Argentina como primer consumidor en relación a las demás naciones latinoamericanas, pero este nuevo informe la coloca, con una tasa del 2,6 por ciento, en la primera posición respecto a todo el continente.
Entre los países latinoamericanos que comparten el relevamiento del organismo internacional se encuentran, además de Argentina con una tasa del 2,6 por ciento; Chile, con 2,4; Uruguay 1,4; Bolivia y Colombia 0,8; Brasil 0,7; Venezuela 0,6; Perú 0,5; mientras que para Paraguay y Ecuador el índice es de 0,3 por ciento.
La Oficina Antidroga, en su informe, que considera a usuarios de cocaína argentinos de entre 15 y 64 años, puntualiza que existe un vínculo directo entre las drogas y el aumento del delito y la violencia, ya que “en algunos países más del 50 por ciento de los robos son perpetrados por toxicómanos para costearse su vicio”.
El informe, publicado por el matutino Diario Popular, destaca asimismo el costo financiero que conlleva el incremento del consumo de drogas debido a que todos los años se invierten enormes sumas de dinero para potenciar a las fuerzas policiales, los sistemas judiciales y los programas de tratamiento y rehabilitación.
Por otra parte, “el costo social es alarmante debido al incremento del delito, la violencia callejera, guerra entre bandas y deterioro urbano”, añade el informe.

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Responses

  1. […] creando inseguridad (4) https://polimetropolitana.wordpress.com/2010/11/06/creando-inseguridad-4-burzaco-y-la-droga/ poníamos un texto del jefe de la policía metropolitana, Eugenio Burzaco, para el diario La […]


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