Posteado por: museodegrandesnovedades | octubre 10, 2010

Sensación de inseguridad (5) El discurso del “Problema de la seguridad”

Apuntes sobre el Discurso del “Problema de la Seguridad”

El artículo original y completo se encuentra en http://grupomaure.blogspot.com/2010/10/apuntes-sobre-el-discurso-del-problema.html esta es una versión más corta y en la que fueron eliminadas algunas caracterizaciones politico-partidarias con la que no coincidimos. Su exacerbado kirchnerismo no le permite ver que este gobierno no está haciendo nada para decontruir ese discurso con todos los recursos del Estado para hacerlo.

(deconstrucción; entiende que la significación de un texto dado es el resultado de la diferencia entre las palabras empleadas, ya que no la referencia a las cosas que ellas representan; se trata de una diferencia activa, que trabaja en cada sentido de cada uno de los vocablos que ella opone. Las diferentes significaciones de un texto pueden ser descubiertas descomponiendo la estructura del lenguaje dentro del cual está redactado)

Es importante diferenciar delito de lo que llamamos el Discurso del “Problema de la Seguridad”.

Delito es definido como una conducta, acción u omisión típica (tipificada por la ley), antijurídica (contraria a Derecho), culpable y punible.

Supone una conducta infraccional del Derecho penal, es decir, una acción u omisión tipificada y penada por la ley. En sentido legal, los códigos penales y la doctrina definen al “delito” como toda aquella conducta (acción u omisión) contraria al ordenamiento jurídico del país donde se produce.

Alguna vez se intentó establecer a través del concepto de Derecho natural, el delito natural. Hoy esa acepción se ha dejado de lado, y se acepta más una reducción a ciertos tipos de comportamiento que una sociedad, en un determinado momento, decide punir. Así se pretende liberar de diferencias culturales que dificultan una definición universal.

La gran diferencia comienza cuando se introduce el término seguridad en el debate social.

Cotidianamente se puede referir a la seguridad como la ausencia de riesgo o también a la confianza en algo o alguien.

La seguridad es un estado de ánimo, una sensación, una cualidad intangible. Se puede entender como un objetivo y un fin que el hombre anhela constantemente. Esta referido a una necesidad primaria no subsumible a la ausencia de delito.

El concepto de la seguridad ciudadana domina el debate sobre la lucha contra violencia y delincuencia en América Latina. El término pone énfasis en la protección de los ciudadanos y presenta cierta relación con el concepto de la seguridad nacional que dominaba el discurso público en décadas pasadas y que se enfocaba en la protección y la defensa del Estado.

Existen múltiples conceptos y nociones del término “seguridad ciudadana” y su contenido concreto puede variar considerablemente dependiendo del actor o autor quien lo utilice. La mayoría de los autores concuerdan que el término referencia dos niveles de la realidad:

1. Se refiere a una condición o un estado de un conjunto de seres humanos: a la ausencia de amenazas que ponen en peligro la seguridad de un conjunto de individuos. En ese sentido, el término tiene un significado normativo. Describe una situación ideal inexistente en cualquier lugar del mundo pero que funciona “como un objetivo a perseguir”. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, define la seguridad ciudadana como “la condición personal, objetiva y subjetiva, de encontrarse libre de violencia o amenaza de violencia o despojo intencional por parte de otros.”

2. Se refiere a políticas públicas encaminadas a acercar la situación real a la situación ideal, es decir, se refiere a políticas que apuntan hacia la eliminación de las amenazas de seguridad o hacia la protección de la población ante esas amenazas. En ese sentido, el término se refiere a prácticas sociales empíricamente existentes.

El cambio terminológico (de “seguridad nacional” a “seguridad ciudadana”) sugiere que los Estados ahora protegieran la integridad física, el patrimonio entre otros derechos individuales de todos los ciudadanos. Pero, desde un punto de vista empírico, las políticas gubernamentales de seguridad ciudadana en la mayoría de los países simplemente consisten en políticas más represivas en vez de más enfocadas en los ciudadanos.

Tienden a crear una diferencia entre los ciudadanos

– que merecen protección

– y grupos sociales de los cuales esos ciudadanos tienen que ser protegidos.

Los grupos definidos como peligrosos para los ciudadanos pueden ser, por ejemplo, jóvenes de barrios populares, drogadictos, grupos étnicos o inmigrantes.

Las personas pertenecientes a esos grupos se convierten, por lo tanto, en una especie de no-ciudadanos, porque implícitamente las políticas de seguridad ciudadana las excluyen.

A esas personas el Estado no les brinde protección. Es mas, las convierten en un de enemigo interno, en el objeto de la represión.

En este sentido el Discurso del “Problema de la Seguridad” se basa en un constructo social de lo que serian las secuelas de la Doctrina de Seguridad Nacional.

La relación entre el Discurso del “Problema de la Seguridad” y el delito guarda ciertas similitudes con el que existía entre la relación de la Doctrina de la Seguridad Nacional y el llamado Problema de la Subversión: Plantear el problema en términos militares, de guerra La definición de un enemigo interno Fundamentalmente producir un estado de terror en la población.

En el contexto de las políticas de seguridad ciudadana muchas veces se irrespetan los derechos humanos o civiles de los que, al parecer, el Estado no los considera ciudadanos; y eso se justifica con la supuesta protección de los ciudadanos y el pueblo.

El término Discurso se refiere a una “práctica de afirmaciones reguladas“ y se entiende como condición y consecuencia de prácticas colectivas. Los discursos construyen, transforman, estructuran y, mediante la repetición y la aceptación, consolidan prácticas colectivas.

La repetición, en la conformación de un discurso, es muy importante dado que el objetivo es producir un aprendizaje en el destinatario. Es en la repetición que un acontecimiento adquiere carácter discursivo. Un discurso es un acto lingüístico que refleja una determinada relación social de poder y que, por medio de su poder de definición o efecto de sentido, produce realidad y la estructura. Cuando se trata de un discurso dominante o hegemónico tiene un efecto normativo.

El discurso, o mejor dicho, los discursos de violencia y delincuencia constituyen el trasfondo de la violencia percibida en la población. El discurso crea el modo en que la población percibe la violencia.

La existencia y el aumento de esta violencia se postulan públicamente, los medios de comunicación la dramatizan y los órganos del estado la combaten.

El potencial amenazante que se adjudica a la violencia y delincuencia es un constructo social. Las reacciones de las sociedades al delito

– sea el endurecimiento del derecho penal y de la persecución del delito,

– sea la desintegración social en las ciudades provocada por un urbanismo segregativo y por el uso extensivo de tecnologías de protección

son consecuencia de este constructo social y no del delito que se mide estadísticamente.

Hay que diferenciar en este contexto entre el individuo y la sociedad. La víctima de un acto de violencia, de hecho, reacciona a este acto y no a un discurso o a un constructo social. Pero como procesos sociales las reacciones son parte y consecuencia de la organización social y de interpretaciones colectivas. Es también, un constructo social elevar a una categoría publica el dolor individual por la pérdida de un ser querido. Exponerlo en su crudeza, desesperanza y dolor es perseguir un determinado efecto en la población.

¿Cuál es ese efecto buscado? El de la venganza, el abatimiento y el terror. Buscar dejar a un sector de al población en un estado de indefención fácilmente influenciable a reacciones impulsivas de carácter represivo. Y esto es así porque el dolor individual, desde un punto de vista psicológico, no es solucionable en plano público. El dolor individual por la pérdida sólo puede hacer su camino en el llamado proceso de duelo, que es individual. Por lo tanto la exposición del dolor individual por los medios de comunicación es una manipulación del dolor con otros fines.

Volviendo al discurso, el objetivo es la descripción de la configuración compleja de condiciones que determinan el funcionamiento de un sistema de relaciones sociales en una situación dada. La caracterización de esas condiciones, no como condiciones “objetivas”, simplemente, sino como condiciones de producción del sentido. Es lo que abre el camino a la aprehensión del orden simbólico como matriz fundamental del comportamiento social.

En esta perspectiva, la “seguridad” es un elemento que, en determinadas circunstancias, resulta de los mecanismos significantes que determinan la naturaleza del conflicto y las posiciones ocupadas por los protagonistas.

La operación discursiva es clara. El discurso del “Problema de la Seguridad” es el conjunto de significantes, signos e imágenes que dan cuenta de un aspecto de la realidad social.

Tiene como objetivo principal el Reconocimiento de una Producción de sentido.

El discurso sobre el “Problema de la Seguridad” comienza a mediados de los noventa de la mano de las políticas de exclusión masiva. Esa exclusión social masiva cierra definiendo como un “Problema de Seguridad” lo que queda fuera de su sistema.

El discurso “El Problema de la Seguridad” define el campo de lo que ha sido fragmentado socialmente, en una operación político ideológica tendiente a judicializar al excluido. A sacarlo de la esfera de una solución política.

El discurso del “Problema de la Seguridad” se autodefine como “apolítico”, angelado, pero cuestionando, denostando, interpelando permanentemente al sistema político democrático, a la política y a los políticos para, paradójicamente, dictarle Políticas de Seguridad. Es, en definitiva, un discurso profundamente antipolítico.

Ejemplos de significantes “no políticos”: – La gente – Sin banderas políticas – La multitud – Los ciudadanos – La mayoría silenciosa – Cruzada – Critica a los Organismos de Derechos Humanos

Tiene como características: – La repetición – El Melodrama. Formas teatrales, habla expresiva, relatos de los hechos desde la emoción y la conmoción. – Narración desde el lugar de la victima (“cuando falla el saber objetivo, se apela de nuevo a lo más primitivo al saber original: qué me pasó y cómo sobreviví”) Un saber incuestionable. Operando desde la decontextualizaciòn de los hechos. – Transformar el hecho mediante la cobertura periodística en vivo en un Duelo Publico. – Relatos de guerra. Definir a los delincuentes como enemigos en función de crear estados de excepción propicios para cambios antidemocráticos.

Nuevos  significantes para la conformación de este discurso: “Ola de violencia” “Saldo de la Inseguridad” “Robos en los taxi” “Secuestro expres” “Hombre araña” “Motochorros” “Pibe chorros” “Vivir enrejados” “Piqueteros” “Limpiavidrios” “Trapitos” “Cartoneros” “Fuerte Apache”, “La Carlos Gardel”, “1-11-14”, etc. “La seguridad de los lugares” “Una sociedad encerrada por el pánico” Deslegitimación de los Organismos de Derechos Humanos “Encuestas de los principales problemas”

Secciones fijas en los periódicos, que retroalimentan el miedo al crimen. Un estudio comparado de 14 periódicos de latinoamericanos demuestra una mayor presencia en el diario argentino considerado, en contraste con otros países de la región con tasas mucho mayores. Las noticias sobre “seguridad” en cantidad de notas publicadas ha sido objeto de un estudio comparativo en los diarios de Latinoamérica. En un trabajo de la Fundación Elbert producido por Germán Rey se describe la particularidad de los diarios argentinos en relación con la aparición de noticias de seguridad ciudadana. El estudio cuantitativo del autor colombiano toma La Nación y Clarín y, al relacionarlos con otros 12 medios gráficos latinoamericanos, muestra cómo a pesar de los índices más bajos de delitos, los periódicos argentinos –sobre todo Clarín- publican mayor cantidad de noticias vinculadas a seguridad, incluso más que Colombia, país con uno de los mayores índices delictivos de América Latina. En cifras, del relevamiento realizado por Rey, el 10 por ciento de las noticias monitoreadas en todo el período analizado en Clarín son de tipo policial. La Nación, un 6.16 por ciento. Estas cifras son elevadas si consideramos que el promedio más alto lo posee el Diario de Hoy de El Salvador con un 17 por ciento total, mientras que el más bajo (2 por ciento diario) es el diario El Tiempo de Colombia. Para ejemplificar, según datos comparativos de la Organización Mundial de la Salud del año 2000, mientras que en Colombia la tasa de homicidios cada 100 mil habitantes llega a 65, en Argentina se ubicaba en el 7.2.

La operación de crear significantes nuevos se completa asociando a estos determinados signos, imágenes y conductas. Por ejemplo: “Pibe chorro” es asociado a determinada vestimenta deportiva y al uso de gorrita, al hábito de ir a determinados boliches, al gusto por la cumbia villera y a habitar determinados barrios. Por generalización a todo joven de las clases populares. Ergo todo este conjunto de signos formará parte del discurso del “Problema de la Seguridad”

Esta operación puede llamar “Problema de Seguridad” – Al corte de calle por una manifestación de los trabajadores. – Al  “Caos de Transito” – A la toma de escuela por parte de los estudiantes secundarios en defensa de la Educación Publica y Gratuita. – Al festejo del día de la primavera por parte de los estudiantes – A una manifestación política – A los organizaciones sociales – Al robo mediante salideras bancarias – Al asalto a mano armada seguido de muerte. – Al secuestro extorsivo seguido de muerte – Al carácter aleatorio del delito – Llama inseguridad jurídica a todo cambio que afecte el status quo y la concentración monopólica. – Llama inseguridad jurídica a mejorar las condiciones de vida de la población a través del discurso de la “Corrupción Política” – A través del discurso de la “Corrupción Política” desprestigia a la política como herramienta de cambio y de transformación social. En este discurso cualquier acto social puede ser invalidado, desprestigiado por “hacer política” – Los juicio a los represores de la última dictadura como un problema de “Inseguridad Jurídica”.

La Seguridad es transformada en Inseguridad.

La Justicia en Inseguridad Jurídica.

Sin embargo No llama “Problema de Seguridad”: – A los delitos de lesa humanidad – A la complicidad actual de la policía con los represores – A la apropiación de hijos de desaparecidos – A la apropiación de empresas por parte de colaboradores de la Dictadura – A la continuidad de 6000 policías que participaron en la dictadura en la Policía de la Provincia de Buenos Aires. – A la conformación de la Policía Metropolitana con policías exonerados – A la concentración monopólica – A los asesinatos mafiosos – A los asesinatos intraclase alta – A los accidentes de transito – Al femicidio (ocultado bajo el título de “crímen pasional”) – Al deterioro de los Hospitales y colegios Públicos – A las 5000 muertes por cardiopatías chagasicas anuales. – A la ejecución sumaria llamada “gatillo facil” – A la privatización de la policía publica. A través de los adicionales, zonas liberadas, pasividad, etc.

La operación del Discurso del Problema de la Seguridad consiste: En confundir un conjunto de hechos sociales (conductas -reales, atribuidas y/o supuestas-, hábitos, reclamos gremiales, manifestaciones políticas, etc.) con el delito de robo a mano armada seguido de muerte y el secuestro seguido de muerte.

Ampliar el significado del delito con el fin de producir un efecto emocional, cognitivo y político en la población llamado el “Problema de la Seguridad”.

Influir sobre un miedo atávico en el ser humano, como es el miedo a la muerte, con el fin de propiciar conductas de pánico y de ruptura del lazo social.

Tiene como objetivo político fundamental:

Judicializar la protesta social.

Definir un enemigo interno. La población joven. En este sentido es heredero de la Doctrina de Seguridad Nacional. Las Elites dominantes en nuestro país tienen vasta experiencia en esto (los malones, los anarquistas, los cabecitas, los subversivos, etc.)

Desmovilizar a los sectores populares.

Frenar reclamos democráticos.

Generar un clima de miedo en la población propicio para la instalación de políticas represivas y conservadoras.

Arrancar de la memoria de las clases populares que el peor delincuente puede llegar a ser el Estado (y generalmente lo es).

Finalmente a través de definir la seguridad que necesita el ciudadano definir un tipo de orden y control social.

Conclusiones: El discurso del “Problema de la Seguridad” solo tiene una relación referencial con el delito en nuestra sociedad.

Es una Producción de sentido que tiene como objetivos:

– Infundir miedo en la población

– Definir enemigos internos

– Promover modelos de control social represivos

– Invalidar a la política como herramienta de solución de la conflictividad social.

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